El re(encuentro)
Un jaguar y una pantera, sin saberlo del todo, al menos de manera consciente, se buscan, se buscan hace mucho. El fuego los convoca: les exige que dancen con locura a su alrededor al ritmo de tambores para que abran sus caderas a un sentir profundo que está inscrito en la memoria de sus cuerpos. En ese bailar —que es intenso y revelador— reconocen que ya se han encontrado antes, mucho antes, en distintas formas y mundos, y que se han visitado en sueños y otras dimensiones. Se dan cuenta que este no es más que un reencuentro sagrado que tenía que ocurrir. El estallido de alegría que sienten cada vez que se ven es tan fuerte que a veces asusta porque es difícil de descifrar y de explicar en el plano racional. La pasión que los inunda es tan desbordada que no queda de otra que dejarse llevar por ese fluir lleno de vida. Hay un magma hirviendo que los recorre desde la punta del pie hasta la cabeza y que se concentra en ciertos puntos: el abdomen, los sexos, la mirada, el corazón. Más...