La construcción de paz: No hay adentro sin afuera
De repente, desperté casi desnudo en la montaña del Chulajuan. Los musgos me sostenían en una camita protectora y el sol me daba su calor. No sentía que necesitara nada más. No sé cuánto tiempo transcurrió. Sentí un éxtasis y mi corazón a punto de explotar. Luego brotó en mí, de un lugar hondo que no conocía, un llanto de profunda gratitud por estar vivo. Me costó bajar y volver al mundo humano. *** Tras más de quince años de estar trabajando en la construcción de paz y en procesos de negociación política en Colombia y otros países de América Latina, estoy comprendiendo que ese trabajo “hacia afuera”, volcado a la transformación del mundo exige, antes que nada, un trabajo “hacia adentro” muy exigente y desafiante. “No hay afuera sin adentro; no hay adentro sin afuera”. Una de mis maestras de fenomenología y ciencia holística repetía y repetía una y otra vez esta frase. Y hasta ahora me estoy dando cuenta de que pensaba que lo entendía cuando lo decía, realmente n...