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La Danza y el espiral

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Son múltiples dimensiones las de la Danza.  Estoy con los pies en la tierra, actuando desde acá, pero también abriéndome a los mandatos de arriba y profundizando con el mundo de abajo.  Sí, es necesario enfocarse en el propósito pero, a la vez, mantenener la conexión de los distintos mundos más sutiles y los diversos hilos que son los que componen la belleza delicada del baile.  Actuar, “incidir”, pero también hacer espacio para mí y mi danza interna.  Mi espiritualidad no está desconectada de lo que hago sino que más bien informa e intenciona ese hacer .  La acción está imbricada, enmarcada en ese baile más grande.  La Danza Cósmica del Sol y las galaxias, el diálogo en Venezuela, la investigación sobre el agua en el Macizo, la puesta en marcha de Café Herbolario; son distintas dimensiones de una misma Realidad. Ser Derviche, ser poeta, ser montaña, ser constructor de paz.   

Historia de vida - traducción propia de poema de Mary Oliver

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  Life Story Mary Oliver When I lived under the black oaks,  I felt I was made of leaves. When I lived by Little Sister Pond, I dreamed I was a feather of the blue heron left on the shore; I was the pond lily, my root delicate as an artery, my face like a star, my happiness brimming. Later I was the footsteps that follow the sea. I knew the tides, I knew the ingredients of the wrack. I knew the eider, the red-throated loon with his uplifted beak and his smart eye. I felt I was a tip of the wave, the pearl of water on the eider's glossy back. No, there's no escaping, nor would I want to escape this outgo, this foot-loosening, this solution to gravity and a single shape. Now I am here, later I will be there. I will be that small cloud, staring down at the water, the one that stalls, that lifts its white legs, that    looks like lamb. ***** Historia de vida (Mary Oliver, traducción libre de Andrés García Trujillo) Cuando viví bajo los robles negros sentía que estaba hec...

Nuestra partitura dentro de la sinfonía cósmica

Hacemos parte de grandes ciclos y espirales, y cada uno de ellos trae consigo sus lecciones, ritmos y pulsaciones. ¿Cómo acompasar nuestra partitura con la majestuosa sinfonía del universo? ¿Qué exige esta armonización de nosotros? Ante todo, escucha atenta de la Naturaleza y del latir de nuestro corazón. Es decir, exige un doble movimiento de vaciarse para fundirnos con el Todo y, a la vez, de ir hacia adentro para sentir el Todo en lo más profundo de nuestro ser. Parecieran gestos contradictorios pero en realidad no lo son. Son, más bien, variantes y caminos paralelos que nos conducen a ese lugar donde tocamos el Misterio de la vida.   Por ejemplo, el rayo de luz que sentimos en nuestra piel nos remite a ese viaje de miles de millones de años-luz que hace el sol a cada instante para acariciarnos y calentarnos. O también la constante inspiración y exhalación que hacen nuestros pulmones a cada minuto: ésta afianza nuestra relación con el oxígeno del planeta —producido a su vez ...

Calvino in Chiang Mai

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  Calvino in Chiang Mai I rediscovered my past today.  My past changed due to the route I decided to take. Only from the vintage of the future -that is now the present- I can have a better understanding of the remote experience I had twenty years ago in Chiang Mai.  I lived back then in the mountains with the Karen people only to be married today with Patri.  Both facts are far from each other in time but not in essence.  These two movements, like a very brief gesture of the Japanese haiku, explain pretty much who I am and what I have sought for during my life. Italo Calvino, Invisible Cities, Vintage. 1997. 

El bosque es el que informa

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El bosque es que el informa. Hay que buscar el criterio último de verdad en la montaña. En el silencio en el viento. Todo lo demás se deriva de ahí. Fluir desde ahí. Nada más importa. Crear condiciones para posibilitar ese fluir sin perder el rumbo buscando el medio. Estar con miles de seres y espíritus del bosque no es una metáfora; es la realidad. Solo hay que respirar y sentir esa multitud. Esos miles de seres fluyendo interactuando, creando vida. Resonando. Haciendo eco desde sus formas. Todo viene de la energía de la tierra como un gran ser vivo y sagrado.    

Bocanada de oxígeno

 Poema-canción escrito en el avión, 28 de noviembre Un dolor nunca imaginado Hoy puedo decir Me ha restablecido Mi capacidad de sentir.   Testigo de huracanes y tormentas Sin piedad, bajé y me confronté Y de ese encuentro con el abajo En un toro en llamas coroné   Ya camino pleno y con fuerza Veo lejos la punzada Maestra de otra época Que rasgó mi frazada   El tiempo no es lineal Tras el salto cuántico que di Voy firme hacia adelante Siendo ballena, volcán y colibrí   Ahora sé que no basta Solo con complacer Somos roca, tigre y selva Soberanos en ejercer nuestro poder   Opción de coro:   Del dolor no queda nada Solo puro amor y ganas de vivir  

En el Tiwa Sika

En la montaña entramos en el registro de la tierra: sus ritmos, sonidos, ires y venires.  Se oyen pájaros cerca y lejos; sonidos que ni siquiera puedo determinar de quién son, pero los siento como de parientes cercanos saludando.   De repente, observo que todo tipo de seres empiezan a recorrer mi piel como parte de su territorio. Se desvanecen los límites: piel, roca, arbusto. Al final somos otro lugar más para que caminar y buscar alimento. Comemos y somos comidos en una permanente fiesta. El todo y las partes cobran sentido concreto. Pertenezco. Soy viento, humedad, sudor, roncha de mosquito, aliento de montaña.