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Preparándome para algo... para qué

 Cada paso que damos, desbloqueamos "un mundo", como en el Mario Bros del 1991. Mundos de "abajo" o mundos de "arriba", el punto es sentir que estamos avanzando hacia algún lado. Y que todo lo que estamos viviendo en este momento nos prepara, sin saberlo del todo, para lo que vendrá después. El punto es estar disponible, consciente, vacío, en modo servicio. Con la intuición afilada, con el espíritu firme, con el instinto y el cuerpo arraigados, con la mente y la atención enfocadas. Vivir el presente y, a la vez, aspirar a cosas grandes. No quedarnos allí. Crear. Proponer. Hacer. Contemplar pero también actuar, sin esperar necesariamente los "resultados", es solo por el sentido mismo de hacer las cosas.  Salir de la inercia. Del tedio. De la zona de confort. Entrar donde podemos ser más eficaces. Estar en el borde. En el límite. 

Por qué subo a Monserrate

Siempre se sufre. Cada escalón cuesta. Por más veces que uno suba. Nunca se sale incólume. Pero arriba siempre hay una recompensa inefable. El misterio opera. Porque es, ante todo, un ejercicio brutal de lucha contra el ego. A veces, el ego se insufla: ‘Ah, logré pasar a esta persona que va muy lento, yo soy muy fuertee’. Después, el ego se entristece: ‘Me siento mal, soy pésimo, estoy más gordo, no he logrado superar mi récord personal’. Pero, luego, en ciertos momentos preciados ——ya sea por el cansancio, la respiración pesada, el jadeo, la simple concentración en el caminar subiendo—— el ego deja de mandar la parada, y, ahí, en esos instantes, ocurre una maravillosa sintonización entre cuerpo-mente-espíritu y montaña. Pueda que sean unos escasos microsegundos pero ahí está todo. Subir es, en últimas, un vehículo para generar las condiciones físicas y energéticas ——muy arduas, entre otras cosas—— para lograr entrar en el registro de ese fluir sagrado .       ...

La labor como forma de realizarnos

Hacemos parte de todo el jomá  (cosmos en embera) que se autorrealiza a través de nuestro trabajo y nuestra creación. Esto se conecta con el sufismo. La labor, el trabajo, la práctica - más que la idea de nosotros mismos - termina definiendo lo que somos. Pero hay una brecha entre lo que hacemos (y la falta de meta reflexión sobre eso que hacemos) y la imagen de lo que creemos que somos. Entonces esa brecha puede intentar aproximarse si logramos es reflexionar sobre eso que hacemos. Ir de la práctica a lo abstracto y no al revés. Aunque esa práctica también esté informada por unas ideas iniciales y sobre todo por una intención. En el budismo solo con la práctica de la meditación vamos entendiendo el significado de la palabra meditación. Los conceptos y su red de significados van asociados a un conjunto de prácticas sociales. Dice Sven-Erik Isacsson, en Transformaciones de eternidad: Gente y cosmos en el pensamiento embera (2022), “[E]l conocimiento [embera] se expresa a trav...

No hay afuera porque todos estamos Adentro

Ver el mundo como un todo.  Vernos a todos aportando al equilibrio de la tierra.  No hay afuera – porque todos estamos adentro viajando en esta maravillosa nave que es la Tierra.       Todos, con nuestra respiración,                           con nuestros movimientos,                                  con nuestras vibraciones,                                     con nuestras  conciencias contribuimos a su                                                                   ...

Del mundo-máquina a la red de vida. La maloka, la gran oikos, nuestra Casa Grande

 Del cuerpo-cosa, mundo-máquina, objeto-sujeto, ganancia, utilidad, extracción de valor, escasez,      al            cuerpo-vivo, mundo-red de vida, sujeto participante, satisfacción, gozo, regeneración, abundancia. Daniel Montoya, En Los apuntes de Humboldt , 2021, Frailejón Editores:  Que tu choza sea el mundo     Aún no está terminada                                 la choza                        faltan las nubes         falta la noche y el jardín                            faltan los nidos                                de los pájaros   Mambeo. Malok...

Correr en la montaña

El cuerpo sudoroso y embarrado El corazón a punto de explotar Se despierta el animal que hay en mí El “orden” de lo moderno va quedando atrás. Simplemente corro por montañas y praderas Oigo el llamado profundo de los lobos y los cuervos Las palabras y conceptos ceden a la piel y el instinto. Jadeo - Gruño. Entierro la uña, aprieto el estómago, intento no desfallecer. Y, ahí, en ese límite , la siento: La fiera-madre, la boa-omnívora. Me come la carroña que ya no es esencial. Me monta brutalmente. Ya no le temo.  Aprendí que la huida es absurda. Que el quid está en el aguante: Estar ahí, al lado de su fuego, acompañando la Gestación de la Vida, desnudo, vulnerable, haciendo el trabajo desde el cuerpo. Nada más. Trueno, selva, flautas, noche, luna. Corro. El gavilán me observa. La abeja me ignora. Respiro. Cruzo las quebradas. Diviso el pueblo a lo lejos. Hay que volver. ¿Cómo mantener ese otro-registro en la vida “normal”?

A propósito de la Diosa Madre descrita por Cashford y Baring

Resignificamos nuestro pasado en el futuro. Entendemos quiénes hemos sido miles de años antes en la medida en que logramos profundizar en los patrones y estructuras de nuestro pensamiento de ese entonces. Hace cien años no teníamos para nada claro cómo era nuestra vida hace más de veinte mil años cuando cazábamos mamuts. Con los hallazgos recientes —y sobre todo las reflexiones profundas de patrones de imágenes, como el adelantado por el inigualable trabajo de Cashford y Baring, que podría ser para mí el libro clave en las ciencias sociales en los últimos cuarenta años— podemos apreciar mucho mejor lo que une con eso que fuimos, y que seguimos siendo, y podemos recordar que pertenecemos a la vida entendida como un Todo. Lo más poderoso —y lo que al final nos remite al presente y a nuestra tarea en nuestra generación— es saber que en lo más profundo de nuestro inconsciente colectivo sigue aún vigente la imagen de la Madre Diosa, por más que las hayamos marginado a través de siglos de...

La muerte del Estratega de Mutis

  Alar, cuenta Mutis que dijo en su tienda en Bulgaria: “Ellos [los helenos] hallaron el camino. Al crear los dioses a su imagen y semejanza dieron trascendencia a esa armonía interior, imperecedera y siempre presente, de la cual manan la verdad y la belleza. En ella creían ante todo y por ella y a ella sacrificaban y adoraban. Eso los ha hecho inmortales. Los helenos sobrevivirán a todas las razas, a todos los pueblos, porque del hombre mismo rescataron las fuerzas que vencen a la nada. Es todo lo que podemos hacer. No es poco, pero es casi imposible lograrlo ya, cuando oscuras levaduras de destrucción han penetrado muy hondo en nosotros. El Cristo nos ha sacrificado en su cruz, Buda nos ha sacrificado en su renunciación, Mahoma nos ha sacrificado en su furia. Hemos comenzado a morir. No creo que me explique claramente. Pero siento que estamos perdidos, que nos hemos hecho a nosotros mismos el daño irreparable de caer en la nada. Ya nada somos, nada podemos. Nadie puede poder”. ...

El re(encuentro)

Un jaguar y una pantera, sin saberlo del todo, al menos de manera consciente, se buscan, se buscan hace mucho. El fuego los convoca: les exige que dancen con locura a su alrededor al ritmo de tambores para que abran sus caderas a un sentir profundo que está inscrito en la memoria de sus cuerpos. En ese bailar —que es intenso y revelador— reconocen que ya se han encontrado antes, mucho antes, en distintas formas y mundos, y que se han visitado en sueños y otras dimensiones. Se dan cuenta que este no es más que un reencuentro sagrado que tenía que ocurrir. El estallido de alegría que sienten cada vez que se ven es tan fuerte que a veces asusta porque es difícil de descifrar y de explicar en el plano racional. La pasión que los inunda es tan desbordada que no queda de otra que dejarse llevar por ese fluir lleno de vida. Hay un magma hirviendo que los recorre desde la punta del pie hasta la cabeza y que se concentra en ciertos puntos: el abdomen, los sexos, la mirada, el corazón. Más...

Voracidad

Me enamoro de la vida. Me siento voraz. Me quiero chupar la vida.  Chupármela arrechamente.  la tierra es una puta deliciosa, con una cuca negra, enorme, es una selva brutal, carnívora, hirviendo, que demanda estar ahí todo el tiempo, echándole leña para que el fuego no se apague y ella pueda seguir pariendo, dando la vida, sosteniéndolo todo.  El hombre está ahí acompañando – y también se la quiere gozar. El hombre liana gruñe y gime; se convierte en jaguar, en árbol, en volcán, para que ese fuego, esas brasas no se apaguen.

Mamíferos enraizados

Nuestro cuerpo forma unos huesos que a su vez tienen un material de calcio que se alimenta de toda la formación de la tierra Conexión con otros mamíferos a través del hueso pre maxilar. Enfocarse en el proceso de la vida. En el cómo estamos acá. En cómo nuestro presente está informado por nuestro pasado. Entender un animal a través de otro. El presente a través del pasado. No hay nada que exista en aislamiento. Todo está relacionado. Cómo nosotros estamos relacionados con lo demás. Solo cuando vemos las relaciones, emerge gradualmente la completud y entendemos el papel de esa parte en particular. Las cosas se explican en sus relaciones. Mis propias capas y fases. Ver mi presente como resultado de lo que he sido antes, así sea cualitativamente distinto. Pero hay una esencia allí que de alguna manera hay que reconocer y honrar. Es difícil captar la esencia en el momento, quizá solo se puede visualizar en toda su magnitud de manera retrospectiva, pero en todo caso resulta útil r...

Devorar la bestia

O scuridad: tú ya sabes lo que necesitas; que nada ni nadie te empequeñezca, nunca. Oscuridad. OM: vibración profunda de dónde todo surge – madre – fuego – agua. 

Keeping the tension

The tension is in the longing of a creation where the expression meets the potential.  Freedom lies in our hearts and courage to keep the tension until they meet Creativity is the key to break habits.    

Ser lobo

 Ser lobo.  Gemir.  Gruñir.  Aullar.  Sudar.  Sentir la humedad.  El amizcle.  El olor a sotobosque.  Las raíces de los árboles.  La maraña en la montaña. Enmontarse.  Solo ser cuerpo jadeante que corre y al correr recupera el recuerdo de ese devenir animal.

Resistencia(s)

Cuerpos danzantes. Gobernar desde el amor. No es el control el que da el poder. Es la pluralidad, es cuidar, es brotar. Permitir que emerjan unas relaciones distintas, no desde el miedo sino desde la confianza, desde el sostener. Es superar la confrontación y entrar en la lógica sistémica de la vida. Ser músculos, huesos, masas orgánicas, elementos, entrar en el otro, en medio del brutalismo y la guerra por recursos.

Caminantes

Siempre hemos sido caminantes. Desde hace millones de años. Hay un impulso atávico que nos llama a salir a merodear . A ver qué hay allá afuera. Ir a ese pico y luego a ese otro y después a ese que hasta más allá. Una llama de deseo y curiosidad. Caminar nos remonta a lo que hemos sido como especie y nos conduce a recordar que somos parte de esta tierra, una especie más. La Tierra quiere a través nuestro expresarse. El alimento nos es dado como ofrenda. Como regalo. Cuántos viajes, cuántos recorridos. 

What I talk about when I talk about running

  Documentar, así sea a través de unas breves líneas, mi paso por mis propias lecturas. Hoy terminé de leer el primer libro de 2026 (completo, sí). Es una suerte de desafío. Patri, con razón, me dijo el otro día, "pero es que compras libros, empiezas varios, pero no estás leyendo". Es cierto, aunque me dolió. Sí, tengo planes de lectura. Pico aquí y allá. Pero es necesario realmente dedicarme.  Me terminé de leer What I talk about when I talk about running de Haruki Murkami. Me lo leí como en diez días. Realmente sí necesito disciplina de lectura, de escritura, de todo.   El entrenamiento, perfeccionarse a sí mismo, me parece que es la lección clave de todo el libro. Conocerse, observarse, tener visión de largo plazo en cada acto que hacemos. Sentirnos vivos. Tener metas, retarnos a nosotros mismos incluso ampliando los límites de lo que nos creemos capaces de hacer.   El año del Escorpión, un animal que es sutil, que confronta, que no le gustan tintas medias. Que va...

La Danza y el espiral

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Son múltiples dimensiones las de la Danza.  Estoy con los pies en la tierra, actuando desde acá, pero también abriéndome a los mandatos de arriba y profundizando con el mundo de abajo.  Sí, es necesario enfocarse en el propósito pero, a la vez, mantenener la conexión de los distintos mundos más sutiles y los diversos hilos que son los que componen la belleza delicada del baile.  Actuar, “incidir”, pero también hacer espacio para mí y mi danza interna.  Mi espiritualidad no está desconectada de lo que hago sino que más bien informa e intenciona ese hacer .  La acción está imbricada, enmarcada en ese baile más grande.  La Danza Cósmica del Sol y las galaxias, el diálogo en Venezuela, la investigación sobre el agua en el Macizo, la puesta en marcha de Café Herbolario; son distintas dimensiones de una misma Realidad. Ser Derviche, ser poeta, ser montaña, ser constructor de paz.   

Historia de vida - traducción propia de poema de Mary Oliver

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  Life Story Mary Oliver When I lived under the black oaks,  I felt I was made of leaves. When I lived by Little Sister Pond, I dreamed I was a feather of the blue heron left on the shore; I was the pond lily, my root delicate as an artery, my face like a star, my happiness brimming. Later I was the footsteps that follow the sea. I knew the tides, I knew the ingredients of the wrack. I knew the eider, the red-throated loon with his uplifted beak and his smart eye. I felt I was a tip of the wave, the pearl of water on the eider's glossy back. No, there's no escaping, nor would I want to escape this outgo, this foot-loosening, this solution to gravity and a single shape. Now I am here, later I will be there. I will be that small cloud, staring down at the water, the one that stalls, that lifts its white legs, that    looks like lamb. ***** Historia de vida (Mary Oliver, traducción libre de Andrés García Trujillo) Cuando viví bajo los robles negros sentía que estaba hec...

Nuestra partitura dentro de la sinfonía cósmica

Hacemos parte de grandes ciclos y espirales, y cada uno de ellos trae consigo sus lecciones, ritmos y pulsaciones. ¿Cómo acompasar nuestra partitura con la majestuosa sinfonía del universo? ¿Qué exige esta armonización de nosotros? Ante todo, escucha atenta de la Naturaleza y del latir de nuestro corazón. Es decir, exige un doble movimiento de vaciarse para fundirnos con el Todo y, a la vez, de ir hacia adentro para sentir el Todo en lo más profundo de nuestro ser. Parecieran gestos contradictorios pero en realidad no lo son. Son, más bien, variantes y caminos paralelos que nos conducen a ese lugar donde tocamos el Misterio de la vida.   Por ejemplo, el rayo de luz que sentimos en nuestra piel nos remite a ese viaje de miles de millones de años-luz que hace el sol a cada instante para acariciarnos y calentarnos. O también la constante inspiración y exhalación que hacen nuestros pulmones a cada minuto: ésta afianza nuestra relación con el oxígeno del planeta —producido a su vez ...